Gran Slam en Isla Blanca (Cancún México)
Mi guía Humberto me pasó a buscar a las 4:30 am por el hotel pues ese era mi
último día de pesca en Isla Blanca. Por la tarde debía tomar mi vuelo a Miami por lo tanto solo disponía de 6 horas. Por suerte el tiempo estaba bueno, algo ventoso, solo algunas nubes amenazaban con un chaparrón pero eso es normal en el Yucatán durante el mes de Junio. Humberto fue conduciendo con calma su automóvil modelo años 70 y mientras conducía programamos nuestro medio día de pesca. Llegamos a la marina a las 5:15 y a las 5:30 am ya estábamos navegando hacia nuestro primer spot.

Se trata de un área que está a solo 20 minutos de navegación, es una zona abierta con fondo de turtle grass con pozones profundos donde se refugian las pequeñas sardinas y cazan los tarpones. Humberto apagó el motor y comenzó lentamente a mover la embarcación con su "push pole" de mangle blanco. El agua estaba calma y el sol no había salido aun, de tanto en tanto escuchábamos el típico sonido de los tarpones rolando, pero no podíamos ver donde estaban. A medida que el sol subía comenzamos a verlos, estaban por todos lados pero a bastante distancia unos de otros, no rolaban en grupo. Humberto me dijo que seguramente estaban comiendo. Nos acercamos a la zona donde hacía unos momentos había rolado uno, yo casteaba en una dirección y luego en otra pero sin resultados y sin ningún movimiento en el agua fuera de lo normal. Era obvio que había muchos pero estaban en diferentes lugares y la mosca nunca había pasado cerca de alguno para tentarlo.
Ya habían pasado 45 minutos y nos movimos a una zona cercana donde hay unos pozones mas grandes y profundos y en los cuales Humberto había visto movimientos reiterados de varios tarpones. Cuando estuvimos cerca del pozón esperamos a ver si rolaba nuevamente alguno. Efectivamente sí lo hicieron y yo estaba a distancia de tiro a unos 45 pies y sin dudarlo hice un lanzamiento donde se suponía se dirigían los tarpones. La mosca cayó al agua, esperé unos segundos para que tome profundidad y comencé a recoger suavemente (estaba usando un Gummy Minnow con anzuelo 2/0). Sólo había hecho tres strip cuando sentí que el tarpón había tomado la mosca. Fue instantáneo el sentir la tensión de la línea con el flash bajo el agua. Con la caña baja y la línea dirigida a la presa, tiré de la misma tres veces para clavar el anzuelo en la dura boca del tarpón. El agua explotó y el tarpón dio un salto que duplicaba el largo de su cuerpo cabeceando en el aire para sacarse el anzuelo clavado en su mandíbula. Cayó al agua y cuando sintió la tensión que le aplicaba a la línea saltó nuevamente. Al fin tenía mi tarpón clavado y en lucha. Luego de 10 minutos de pelea lo realicé: un magnifico baby tarpon de unas 5 libras estaba en mis manos.
Devolví el pez al agua. Humberto vio otro pequeño grupo de tarpones a unas 50 yardas. Había visto el lomo de uno mas grande. Nos aventuramos y cuando estaba a distancia, realicé un primer tiro pero nada. Realicé un segundo tiro más largo, esperé a que la mosca se hunda repitiendo el ritual y, apenas comencé a recoger, ya tenía a otro tarpon en mi línea. Aunque no era el más grande, me dio buena batalla, lo realicé y partimos a buscar un bonefish y un permit.
Navegamos cerca de la costa en dirección a la marina, pues a las 12 debíamos estar de regreso y ya eran las 8 de la mañana. Llegamos a un flat cuyo fondo era de arena muy clara. Humberto apagó el motor y comenzó a mover la embarcación con su push pole. No se vían ni permit ni bones, tal vez porque la marea estaba un poco alta. Luego de movernos unas 200 yardas, me pareció ver una pequeña escuela de bonefish con 5 ó 6 ejemplares.
Humberto dirigió la embarcación con destreza a pesar del viento y cuando estábamos a distancia de tiro, realicé un casteo preciso. La mosca (un cangrejo pequeño y blanco que me había facilitado Humberto) cayó delante de los bonefish que en cuanto la vieron se abalanzaron sobre ella. Sentí cuando un bone la tomó y comenzó a correr. Yo levanté mi caña y a las pocas yardas sentí que lo había perdido. Recogí mi línea para ver la mosca; estaba aun allí. Al ver que los bones continuaban cerca les hice un segundo tiro. En cuanto vieron la mosca nuevamente, se abalanzaron sobre ella. Otra vez un bonefish en mi línea pero la ilusión duró poco pues también se desengachó. Recogí la línea, revisé minuciosamente la mosca y, con desilusión, descubrí que el anzuelo tenía muy poco filo (¿¿habrá sido ese el problema ??).

Eran las 9:30 am de la mañana sin ningún bonefish ni permit en mi haber. Humberto empujó su bote durante mas de hora y media. Ya eran las 11 y solo habíamos visto pasar algunos permit pero muy rápido y alejados. Bonefish no volvimos a ver. Le sugerí a Humberto regresar a la zona donde había perdido los bones.
Cuando estábamos llegando al mismo flat, Humberto vio un permit que venía lentamente hacia nosotros y no me dijo nada hasta que estuvo a unos 70 u 80 pies, cuando lo tuve a menos de 60 pies hice un tiro medido para que la mosca caiga delante del permit,. Cuando la mosca cayó al agua fue inmediato: el permit la vio y la tomó. Me llevo 15 minutos tener ese permit de 3 libras en mis manos.
Sin perder tiempo le pedí a Humberto que siguiera con su push pole hasta llegar a la zona exacta de los bones. Ya eran más de las 11:30 am y allí, justo frente a nosotros, como si nos estuvieran esperando, estaban los bones comiendo tranquilamente (parecía ser la misma escuela de bones que habíamos visto anteriormente). Humberto se acercó lentamente y colocó la embarcación para que yo pueda castear cómodamente, cuando estaba a distancia, realicé un tiro preciso poniendo la mosca (que previamente había revisado) frente a ellos. Un bone la vio, la siguió y la tomó. Esta vez no se fue y había logrado mi Gran Slam !!! Terminé mi día de pesca feliz, pensé en la suerte que habíamos tenido, en el gran conocimiento de mi guía Humberto Marfil y soñando con mi próximo viaje de pesca en el Caribe !!!
Daniel Beilinson
Daniel Beilinson - Empresario. Se dedica a la pesca con mosca desde hace mas de 21 años. Ha pescado salmónidos en casi toda la Patagonia Argentina desde Santa Cruz hasta el sur de Mendoza y dorados en la Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Formosa, Salta y Chaco. Desde hace 10 años se ha especializado en la espectacular pesca de especies de agua salada (bonefish, tarpon, permit, barracuda, jack, robalo, etc.) habiendo recorrido y pescado en los Cayos de la Florida y los Everglades (USA), en las Bahamas, México, Cuba, Turk & Caicos, Bélice, Anegada y las Granadinas.
Desde hace 4 años organiza y coordina viajes de grupos para pescar en México (Bahía Ascensión, Holbox, Xcalac y Cozumel) y ahora también en Cuba, en muchos casos acompañando a los grupos como leader group.
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